Son tiempos de protesta, de rebelión, de cambios, de
indignados, y diría que casi de insurrección.
Ponemos la televisión y vemos en uno y otro canal, protestas
y más protestas, no voy a entrar en el motivo, en la defensa de que… sino en la
cantidad de banderas que se agitan y que a mi parecer, consiguen que el hecho
en sí, pierda importancia.
Como me gustaría que un día saliéramos a la calle con las
manos vacías, s in banderas, ni rojas ni azules, ni monárquica ni republicana,
señera o ikurriña, símbolos que más que unir, desunen en momentos en los que no
son necesarias, al contrario, la falta de ellas muy seguramente dieran más
fuerza y más seriedad a algunas protestas que son por y para el bien de todos
los ciudadanos españoles.
Imagino una manifestación sin banderas, en la que ningún
partido político, periodista o comentarista, se escudara en un símbolo para
desmerecer el hecho de que son muchos los que están allí protestando por algo con lo que no están conforme,
tan solo un gran número de personas, de diferentes provincias e ideologías políticas,
expresando democráticamente sus ideales.
Ojala algún día, todos estos actos de expresión libre, se
hicieran sin ser manipulados por unos y
por otros simplemente porque se enarbola una u otra bandera, y valorasen que no
solo el ciudadano español, expresa su opinión en las urnas, sino que además puede
hacerlo mediante manifestaciones legales, expresando así que está en desacuerdo con decisiones que afectará a su futuro o por el contrario mostrar
su satisfacción por éxitos conseguidos.
No demos motivos para etiquetárnos y convertirnos en
productos de mayor o menor categoría, sabemos quienes somos y lo que queremos,
si el motivo de la protesta es lo suficientemente importante, no necesita de
accesorios.