jueves, 31 de julio de 2014

CUATRO DE LA MADRUGADA

Eran las cuatro de la madrugada, como muchas otras noches, me despertaba sobresaltada, con la sensación de que algo pasaba. Pero en esta ocasión era cierto el teléfono sonaba de manera insistente, y me apresure a descolgarlo.
-      -  Por favor, venid  a buscarme no me encuentro muy bien y me gustaría estar mañana en casa para ir al médico.
Miré a mi lado allí estaba su hijo, durmiendo plácidamente sin haberse enterado en absoluto de la llama. Mi mente reaccionaba, y se organizaba. A ver son, las cuatro, de aquí a su casa son unos treinta minutos de ida otros treinta de vuelta, por muy mal que se me de no tardare dos horas, llegare antes de que el se despierte a la seis,  y salga de viaje.
Mientras terminaba de vestirme y me calzaba, un pensamiento me acompañaba “la cuatro de la madrugada, tantas veces despertándome sin motivo, y hoy si que lo hay”.
Arranque mi coche, conducí hasta su casa de vacaciones, y en poco menos de cinco minutos estaba tocando al timbre.
Ella me abrió, ya estaba vestida y preparada para salir, su respiración era acelerada, y muy profunda, se podía escuchar un leve pitido que le arrancaba del pecho.
-        - Perdona que os haya llamado, pero estaba aquí, y me estaba asustando y quiero ir a mi doctora mañana, este cambio que me ha hecho de la medicación no me está sentando bien, estabas sola?
-      -   No, tu hijo duerme, porque sale de viaje mañana, yo te llevo donde tu hija, no hay problema y todavía llegare antes de que se marche.
Nos subimos en el coche, le abroche el cinturón, seguía observando su respiración más profunda, más alargada y mas serena.
Iba conduciendo, y hablando con ella, intentando sobretodo que se relajara y que estuviera tranquila, su hija ya sabia que íbamos pues antes de salir la había llamado, para que no se asustara.
Solté mi mano derecha del volante, y agarre su mano izquierda, la autopista estaba vacía, circulaba sin problemas.
De repente, sentí un frio intenso, una sensación extraña, sentí como si alguien dijera en voz baja estás preparada, y entonces la escuche a ella, decir SI, y fue en ese momento en ese preciso instante, cuando sin soltar su mano, sentí como su vida se marchaba, como me dejaba allí sola, con su cuerpo inerte.
Lo que paso a partir de ese momento, el tiempo que transcurría entre un acontecimiento y otro ha quedado nublado en mi mente.
No sabía qué hacer, no sabía si seguir conduciendo, y llegar hasta donde su hija nos esperaba, si pararme y comprobar lo que mi corazón me indicaba que estaba pasando, reaccioné al escucharme decir:
-       - No me hagas esto, por favor.
Todo mi cuerpo se puso en alerta, mi mente volvió a tomar el control, debes parar, debes parar, me decía una y otra vez, no puedes llevarla asi a su hija, vi entonces la luces del hospital, y sin dudar me dirigí hacia el, seguía las indicaciones, URGENCIAS.
Pare el coche en la puerta, salí corriendo, me dirigí a la primera persona de verde que vi, y le explique que llevaba a una mujer en mi coche, con problemas de respiración, pedí que alguien me ayudara a sacarla del coche, no era capaz de articular palabras que dieran veracidad a lo que creía que había pasado, quizá estaba equivocada.
Fueron segundos, para mi una eternidad, lo suficiente para gritar:
-        -Que alguien me ayude jodeeeer.
Salieron, al tiempo, dos enfermeras seguidas de dos policías nacionales, fueron ellos los que la sacaron del coche, la sentaron en una silla de ruedas, y la llevaron al interior, allí quede en medio de la entrada sin saber que decir, sin saber qué hacer, me están esperando, recordé.
-        -Eres familiar?
-       - Si, soy su nuera, atine a decir.
-       - No, necesitamos hablar con un familiar, suyo.
-        -Que pasa? Como esta?
-       - No podemos decirle nada, tenemos que hablar con un familiar suyo.
Me permitieron llamar desde sus teléfonos a la hija que nos esperaba, no se el tiempo que paso, cuando acompañada de su hermana, entraron por la misma puerta que poco antes habíamos atravesado nosotras, se presentaron a la doctora, y la noticia me cayó como una losa.
-        Ha fallecido, ingresó ya cadáver, no hemos podido hacer nada por ella. La traía esta persona es su coche……
Pasaron a relatarles, las circunstancias de mi llegada, las consecuencias, la confianza, todo esto no recuerdo haberlo escuchado, me lo han contado, porque yo en esos momentos ya no escuchaba, ya no sentía más que un profundo dolor, y un gran temor, de no saber si las decisiones tomadas por mi esa noche fueron las correctas, fueron las mejores, no recuerdo mucho más de lo que allí estaba aconteciendo, pues el dolor que me esperaba fue aún mayor,  tenía que volver a mi casa, y decirle a su hijo que hace escasamente una hora dormía a mi lado, que mientras llevaba a su madre en el coche a su casa, había fallecido.
Imposible describir ese momento.